los incentivos que quieren los 8 tipos de persona
Ciencias del Comportamiento
Los 8 tipos de personas que encontrarás en los lugares de trabajo este 2026… y qué incentivos realmente quieren
diciembre 26 de 2025 /
por: Andrea Sarmiento

Para 2026, el espacio de trabajo va a sentirse casi como estudio antropológico: un ecosistema diferente, definido por lo híbrido, con equipos agotados y un nuevo gran reto: trabajar codo a codo con la IA. Pero detrás de los canales de Slack y los links de Zoom, existen personas reales, con motivaciones que se explican mejor desde la psicología básica y la definición de los prototipos que nos ayudan a definirnos como seres humanos.

Estos nueve tipos de personas no son estereotipos; son arquetipos reales que definen la oficina moderna más que cualquier OKR O KPI. Cada quien carga con un deseo escondido si lo entiendes, y lo empoderas a través del incentivo ideal, desbloquea su mejor versión.

 

1. Ambiciosos Silenciosos

Nunca llamarán al atención del cuarto, pero el trabajo colapsaría sin ellos. Los puedes encontrar en la periferia de una reunión, con la cabeza en un ángulo que demuestra que están observando, escuchando y absorbiendo, no necesariamente hablando. Tienen una capacidad casi sobre natural de anticipar un posible obstáculo que nadie ha visto todavía, y su perfil es el de alguien con una gran sensación de responsabilidad pero con baja necesidad de reconocimiento. Toda la capacidad y la inteligencia, nada del ego ni el show.

 

Se han convertido en piezas indispensables porque los lugares de trabajo se convirtieron en festivales de ruido: canales abiertos, pings que nunca paran y dashboards que nunca duermen. Su trabajo está en el ADN de la empresa pero casi nunca lleva su nombre.

 

¿Qué desean en secreto?

No es el aplauso, ni el reconocimiento público, sino pruebas tangibles de la experiencia que han acumulado a través del tiempo. Quieren trayectoria, una carrera, no cortinas de humo. Quieren sentir como que algo, o alguien lleva récord de lo que han hecho, y que ha sido significativo de una forma u otra.

 

 

2. Senseis del Spreadsheet

Su escritorio es Suiza: neutral, racional, controlado por la matemática y la lógica.

Escuchas de ellos cuando una junta se convierte en un ping-pong de opiniones y alguien de repente suspira y dice “veamos la data en lugar de solo opinar”. Su cerebro está hecho para indexar datos, y encontrar claridad donde los demás ven puro caos. Pertenecen a un cluster psicológico de personas que encuentran placer en el pensamiento profundo.

 

Actualmente, la IA tiene la capacidad de generar señales e insights mucho antes de lo que los puede valorar una persona, y ahí es donde el “sensei del spreadsheet” se convierte en el guardián de la data, y por ende, el guardián de la verdad. Porque no solo crean sistemas, también saben interpretarlos y olfatear cuando algo no suena bien.

 

¿Qué desean en secreto?

La libertad para probar, experimentar y extraer la verdad desde adentro hacia afuera. Quieren poder hacer micro experimentos y curar la calidad de la data que les llega, a partir de una autonomía intelectual que utiliza mucho el método científico aplicado a la modernidad.

 

 

3. Los Conectados

Conocen a todos, y todo saben quiénes son ellos. Recuerdan desde cumpleaños y aniversarios, hasta conflictos, complicaciones y el más ligero cambio en las energías del equipo. Son muy sensibles a la señales sociales y naturalmente capaces de construir puentes entre las personas.

No es poco común que los espacios de trabajo entren a 2026 fragmentados, no solo socialmente, también por situaciones como distintas zonas horarias o herramientas que automatizan y disminuyen las relaciones entre equipos, y ahí es dónde este arquetipo brilla. Su rol, de hacer sentir a la gente contenida en un sistema coherente, es invisible hasta que deja de serlo.

 

¿Qué desean en secreto?

Tiempo para hacer justo eso: conectar. No un presupuesto de networking, sino la libertad y el permiso estructural para cultivar esos vínculos y minimizar fricciones. Está demostrado que los brokers informales aceleran la innovación y la colaboración.

 

 

4. Los Cuidadores

Son los pilares emocionales del equipo.

No necesariamente son del equipo de Recursos Humanos, son personas que cargan silencionamente con el peso de la salud emocional de sus compañeros.

Después de una junta tensa, ellos son los primeros en escuchar todo, no por chisme, sino por apoyo y porque saben escuchar, quizás absorben más de lo que deberían.

Después de años de ciclos de burnout, restructura tras restructura y una cultura de “hacer más con menos”, el cuidador se vuelve un rol cada vez más comun… y necesario.

 

¿Qué desean en secreto?

Protección real del desgaste emocional. Políticas e incentivos que reconozcan que que la salud mental también es trabajo, y que descansar es parte del rendimiento. Esta más que demostrado que la seguridad psicológica combinada con tiempo de recuperación aumentan el compromiso y la retención.

 

5. Minimalistas del Ajetreo

No es que esté desconectado del trabajo, solo no es de los que “siempre está súper ocupado”, no le gusta el exceso de trabajo, y menos si es puramente performativo. Este arquetipo se fortaleció post pandemia, son empleados que hacen bien su trabajo, pero se niegan a hacer del trabajo el centro de su vida. Ellos trabajan con intención, no con exceso de labores ni con ambición desmedida.

 

Son el tipo de empleado que va a rechazar un límite poco claro y expectativas ambiguas, no comulgan con la cultura de “estar siempre disponible”, y lo dejarán claro.

 

¿Qué desen en secreto?

Límites claros. Roles claros. Métricas, objetivos y definiciones de éxito claras. Para ellos, el verdadero incentivo es la precisión y la sensación de que su trabajo es justo, y tiene un principio y un final. Esto no solo le beneficia a este arquetipo, está claro que cuando los roles son claros, el estrés y la inconformidad disminuyen.

 

 

6. Autodidactas

Este arquetipo se define por su curiosidad. Son los que siempre están aprendiendo, tomando cursos, entrando a talleres.

Los mueve el deseo de saber más, de estar al principio de las tendencias y de entenderlo todo. Ellos son la columna vertebral en temas de adaptabilidad, porque cargan con una energía muy “no hay que temerle al cambio, hay que aprender de él y ver qué más podemos lograr”.

Esta persona es la clásica que no se está quieta, porque el mundo no se está quieto. Ven cada nueva habilidad, como un arma en su arsenal de súperpoderes.

 

¿Qué desean en secreto?

Acceso a herramientas, certificaciones, labs, cursos, talleres. Quieren sentir que la empresa es un mapa lleno de puertas abiertas donde pueden crecer en lo profesional de manera individual. La teoría del job crafting dice que aquellos que activamente están actualizando de manera constante sus skills sienten una mayor satisfacción emocional y tienen mejor performance.

 

 

7. Guardianes de la Cultura

Se toman muuuy en serio los valores de la empresa. A veces, incluso más que los mismos líderes. Siempre son los campeones de DEI, los guardianes de la ética o los consolidadores de cultura empresarial. Son quienes recuerdan lo que la empresa dijo que era y la mantienen en el camino.

Con tanta polarización social, activismo laboral y empleados cansados del doble discurso

corporativo, fungen como la memoria y el pilar moral de la organización.

 

¿Qué desean en secreto?

No un comité sin presupuesto, ni voluntarios con un poco de tiempo libre, sino autoridad y recursos para proteger y evolucionar la cultura de la forma más fidedigna posible. Este arquetipo genera resultados medibles en confianza y retención.

 

8. IA friendly

Mitad humano, mitad inteligencia artificial.

Piensan en prompts, trabajan en loops, y ven a la IA como su copiloto, su dupla ideal, no su reemplazo. Son los primeros en testear un modelo nuevo, los primeros en automatizar algo, y por supuesto los primeros en hacerle una pregunta a ChatGPT.

En 2026 son los nuevos artesanos del trabajo digital, aunque tienen que lidiar con un miedo latente: que su trabajo se confunda con el de la máquina y que su criterio desaparezca.

 

¿Qué desean en secreto?

Crédito y reglas claras. Crédito por la parte humana: su criterio, su gusto, su curaduría. Y lineamientos transparentes para crear sin caer en zonas grises.

 

¿Pero cuál es el patrón general que surge de entre todo estos? Que los incentivos son emocionales antes que económicos. Entre estos perfiles hay un hilo clarísimo: los incentivos que realmente más moverán a la gente en 2026 no tienen que ver con dinero. Son psicológicos.