En el mundo de los programas de incentivos hay un debate sin fin, algunos defienden que lo que los motiva es el dinero, y otros aprecian más el reconocimiento. Mientras una parte de tu equipo prefiere el bono por ventas, hay otra parte que habla de cultura y de pertenencia.
Nada está tallado en piedra, por lo que, ninguno de estos grupos tiene la verdad absoluta y tampoco están equivocados.
Para gustos los colores… y los incentivos.
Si estás diseñando un programa y surgió en ti la duda de cuándo hay que apostar por incentivos emocionales y cuándo por incentivos económicos, en este blog te ayudaremos.
Qué son los incentivos económicos y emocionales
Los incentivos económicos son recompensas que se traducen en valor financiero. Algunos de estos ejemplos son bonos, comisiones, premios en efectivo o gift cards. Sencillamente se traducen en dinero.
Son medibles, claras e inmediatas.
Los incentivos emocionales son recompensas intangibles, apelan al reconocimiento y al sentido de pertenencia. No tienen un valor monetario. Puede ser un reconocimiento, un título, una posición en un ranking. Tienen un impacto emocional y duradero.
La diferencia clave es que los incentivos económicos activan comportamientos inmediatos y los incentivos emocionales construyen comportamientos a largo plazo.
Que tipo de incentivo funciona mejor según el contexto
Aquí es donde se pone interesante, porque como mencioné, no existe «el mejor incentivo», existe el que tiene que ser.
Cuando necesitas resultados inmediatos como cerrar una venta, hacer un cierre de fiscal, o aumentar las ventas en un récord, funciona un incentivo económico que active esa urgencia. Claro que la recompensa debe ser proporcional al rush que estás activando. Un gran reto con una recompensa simbólica en vez de impulsar, desmotiva.
Si lo que quieres es construir una cultura de reconocimiento y aumentar la visibilidad interna, el factor económico pasa a segundo plano. La cultura no se construye con dinero, se construye con conexión.
Cómo combinar incentivos económicos e incentivos emocionales
Muchas empresas apuestan por limitar sus incentivos a solo incentivos económicos o solo incentivos emocionales. No hay que elegir solo uno, la verdadera conversación debería girar en torno a la magia de los resultados que trae si los combinas con estrategia.
Cuando ambos tipos de incentivo se ejecutan aisladamente pierden fuerza. El dinero puede activar un comportamiento inmediato pero si lo acompañas con reconocimiento fortaleces identidad.
- Por ejemplo:
Imagina que estás por comunicarle a tus comerciales que sus ventas deben ascender un 20% en el siguiente half. No solamente vas a dar un reconocimiento en comunicación corporativa al que lo logre en tiempo y forma porque eso hará que la siguiente ocasión tus challenges no sean atractivos. Tampoco vas a lanzar billetazos al aire, porque la mejor estrategia no siempre es la que cuesta más.
Partirás de establecer un incentivo económico como un bono o una gfit card que sea proporcional al esfuerzo que estás pidiendo, y al mismo tiempo, durante el half, la empresa irá comunicando avances públicamente. Ya sea en rankings o en un «comercial del mes». Al cierre de half, quienes hayan logrado la meta reciben un incentivo económico y también un reconocimiento público. De esta forma, tu comercial no solo disfrutará el beneficio de ganar más dinero sino que sabrá que es bueno en lo que hace y que sus buenas prácticas tienen impacto. Win – win.
En conclusión, no se trata de que los incentivos compitan entre sí, sino que convivan y se ajusten a tu estrategia logrando resultados sostenibles en tu empresa.
Si estás diseñando un programa y quieres definir cuándo usar incentivos económicos y cuando usar incentivos emocionales, y cómo combinarlos cómo un experto, agenda una reunión y lo diseñamos contigo.